
Hace unos días, mientras tomaba una copa con unos amigos, pude escuchar como alguien se jactaba de tener decenas de amigos en Facebook. Que si yo tengo 356, que si yo espero llegar a 100 antes de fin de año, que si fulano tiene más de 800… Me consta que el número 100 marca un punto de inflexión y hace que tu perfil saque pecho ante aquellos que se incorporan a la red social como novatos. ¿Os imagináis a alguien en Facebook con uno o dos amigos?. Sería como mirar al mundo desde detrás de una cortina. Estaríamos delante del mirón 2.0. Todos nos señalarían con el puntero del ratón. ¿Acaso deberíamos de fiarnos de una persona que tiene menos de 5 amigos en Facebook?. ¿Por qué extraño motivo no envía solicitudes de amistad a todo quisque y sobretodo, por qué nadie se las envía a él?. Sabrá esta persona que existe Tuenti, Twitter…incluso montones de redes en las que millones de personas que no se conocen, deciden hacerlo, o simplemente, observan pensando si será una buena idea que se acaben conociendo. No voy a negar que, tras la cortina digital que representa la pantalla del ordenador, todos nos sentimos cómodos. Podemos decir si algo nos gusta, hacer comentarios, confirmar nuestra asistencia a eventos a los que nunca iremos, y poner una foto de una mata de habas si es que las imágenes propias de las que disponemos no son de nuestro agrado. Tampoco voy negar las virtudes comerciales de la red, del networking, incluso de la posibilidad de que uno aproveche la coyuntura para encontrar el amor de su vida si se da el caso. Me impresiona el hecho de ver la denominación de origen de los amigos agregados en Facebook. Gente de todos los confines forman parte de la cuadrilla 2.0. Analizando este modelo de amistad, recordaba unas palabras pronunciadas en una rueda de prensa por un amigo, de profesión matador de toros, que todavía con las graves heridas producidas en su última visita al trabajo, decía que “si ustedes quieren comprobar cuanta gente les quiere, tírense por un balcón…”. Me pregunto cuantos amigos del Facebook asistirían a un evento como ese. En fin, mientras me afano en ampliar mi lista de amigos, y confirmar mi asistencia a ninguna parte, creo que es es el momento de añadir a mi lista a Gerard. Es un muchacho de Alaska que no se muy bien como a llegado hasta aquí, pero seguro que hará que la gente que me mira desde su pantalla, piense que soy un tipo con muchos amigos, un tipo importante.


