Desde hace unos días ya no es la misma. Me mira igual pero se me acerca distinto. Sus pasos no son tan ágiles. Se le nota más cansada de lo habitual, parece perdida. No sé qué pasa. Creo que todo sucedió aquella semana antes de Navidad. Sigue nerviosa, se me acerca distinto. Ayer salimos a dar un paseo por el bosque, se le veía animada, pero sus pasos no eran iguales, parecían distintos. Tan solo un poco de agua al llegar a casa, ni siquiera ha querido comer. Mañana será domingo, será el primer día de la primavera y todavía no sabemos nada de los ovillos dorados.
