Soñé que la abrazaba con la espuma de siempre, revisé el colgante rojo, sus pies reposaron como siempre en los míos, el aliento cálido, el pelo suave, leve, conciso, sus caderas acopladas a mis pensamientos, la respiración profunda…y yo. Y yo soñando que me despertaba, que nada era un sueño, que tantos años no pasaron, que volvía a caer, que nada era real, que no existía, que besé el suelo desnudo, sin ropa, sin aliento, sin pelo, sin el colgante rojo…pero con ella…siempre. Para seguir soñando.
Advertisement